Detectives
Después de que los padres entregaran al chaval un informe en el que se decía que durante el último trimestre del curso no había acudido a clase más que tres o cuatro días, el hijo sacó otro según el cual tanto el padre como la madre se habían manifestado, en una cena de amigos, a favor de que Aznar hubiera mentido en el Parlamento y en la televisión para justificar la invasión de Irak, así como de perpetuar el trato terrorista que dábamos a los presos de Guantánamo, que «esos perros», como los había calificado el padre tras posar la copa de vino, no se merecen otra cosa. Según el mismo informe, su madre y su padre habían tenido no hace mucho una pelea en público. El motivo de la discusión era que ella le reprochaba no haber sido invitado todavía a jugar al pádel en La Moncloa.
Cuando los padres sacaron unas fotografías del chico besándose en una esquina con su amiga, el chico sacó unas fotos de su padre metiéndole mano a una adolescente en un club de carretera donde le hacían descuento, ya que a través de la ETT que regentaba, y en la que tenía en nómina a un par de políticos, surtía de inmigrantes desesperadas la barra de varios clubes de alterne. Cuando los padres dejaron de sa- car documentos, el chico todavía les mostró un par de fotos en las que aparecían en misa de doce. «¿Quién debería rezar por quién?», preguntó chaval, que sin embargo era ateo.
Juan
José Millas, El País. (05/09/2003)
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